Daño

Daño

Abandona la esperanza, sacrifica tu infancia a Moloc. Busca que el juez se lleve la calavera, que el gato no tenga resurrección. Abandona la esperanza y sumérgete en la felicidad inmediata, ¡deja de temblar cobarde! Enfrenta tu silencio y despliega las alas de cartílago entre el infierno. El viento surca el espacio junto con el tiempo, y tu nombre no se desvanece, solo se acrecienta. El desespero se envuelve entre el cuerpo, la mente... se regodea de inciertos.

Abandona la creatividad de la existencia, quita la agonía del complemento. Abandona lo que una vez era estable, pues por más que intentes no lo conseguirás de nuevo. Abandona lo que una vez era eterno. Alterno en desconcierto, concierto de revuelo, sinapsis sin propósito, movimientos sin potestad, cartílagos sin líquido, absolutismo como fijación escénica, aureola calcina del hombre sol.

Aúlla y aúlla, agudo lobo de dicotomías implacidas. Muestra tu casta de faisán arboleo, quita tu afán de solidificar los años, de materializar lo humano, de destruir el silencio.

Abandona lo poco que has creado, lo que pensabas que era tuyo y lo que piensas que conseguirás. Abandona todo para que el daño sea mínimo para ambas partes. Da igual en lo que sueñes pues no se hará realidad. Este es el karma que has de pagar por tus muertos y por tus miedos, el dolor que te gritaron que ibas a tener cuando te condenaron mientras te decían, estas dañado, no sirves, estas enfermo.