Bitácora que no importa

Cuando yo tenía quince años, con mi mejor amigo nos sentábamos a hablar de las letras de Nirvana y a resolverlas. Siempre él me explicaba lo metafórico y se reía por lo literal que me tomaba todo. Tiempo después encontré un libro en la Luis Ángel que tiene todas las canciones (antes de "you know you're right") en ingles y en español, con notas acerca de la banda. Durante meses estuve investigando sobre la muerte de Kurt y viendo fotos y declaraciones, haciendo conjeturas de si realmente se suicidó o alguien lo había matado. Hoy cumple 27 años el álbum Nevermind y todavía suena bien para mí el escucharlo completo en una tarde.

Extremistas

Extremistas

Un amigo me dice que no odie al jugador, sino al juego. Pero, ¿cómo no odiar al jugador si es el mismo que sigue tratando a las demás personas y en especial a las mujeres como objetos, que sigue creyendo que él es el supremo dueño del universo y su pene la fuente de la vida? Los escucho decir que “la están castigando” o el típico “vieja que no joda es hombre”, siempre hay una denigración cuando dicen algo y una molestia cuando ella utiliza su cuerpo. Si dicen que las mujeres tienen envidia al pene, el hombre tiene envidia al cuerpo que tiene la mujer y las posibilidades que tienen con él. Pero, es probable que no se reconozca, porque la historia está construida por hombres, y cada uno hizo una novela donde ellas no podían tomar una decisión sino que solo eran un instrumento al lado de un hombre. Ese es el ultraje del artista a la humanidad, en vez de enseñarnos que todos somos humanos a monopolizado las emociones y afirmado que la mujer siente de una sola manera y el hombre de otra, ha ayudado a clasificar las emociones en vez de querer transformar al universo. Y ahora las personas que quieren dar el salto al abismo, que quieren dejar de creer en fanfarronadas de yo, tú y él, son las que juzgan de extremistas… por no ser extremistas es que el taxista dopa y viola a una mujer a las doce de la noche o un hombre es drogado en un burdel y llevado hasta la casa para desocupársela. Por no ser extremistas es que se encuentran casos de padres violadores en donde no los apedreamos, sino que los condecoramos y dejamos que sigan sembrando en las nalgas de niños, las espinas que cristo tuvo en su frente. ¿Cómo no odiar al jugador si es el que se presta y permite que las cosas continúen? Veo libros y libros de autoayuda y superación personal que enseñan a calmar las dudas, pero no enseñan a amarlas, que hablan de ser una buena persona, como si pudiéramos clasificar a las personas en buenas y malas, como si el rezar una oración que nadie escucha y comer cada domingo con los padres fuera una señal de que alguien no es asesino.
Cómo no odiar al jugador que es el que permite que le roben la plata cuando sube a un bus y no pide las vueltas por pena/miedo; él permite que a alguien le saquen del bolsillo el celular y no es capaz de abrir la boca; él, que piensa en playa y mar pero está botando la basurita en el otro, contándole sus problemas todo el tiempo en vez de buscar solucionarlos, en vez de HACER ALGO… hacer algo así sea levantarse con ganas de poner una sonrisa como bomba, o destruir un problema con abrazos. El jugador es solo un ser mediocre en el absolutismo, una manzana que se deja pudrir en el frasco de las desgracias, que adquiere un plan a doce cuotas para pagar por poder escuchar música mientras va en bus apretado todas las mañanas, oliendo lo que cinco personas a su alrededor han desayunado, trastabillando al salir y llevando las manos a los bolsillos atento a que nadie lo ultraje mientras baja, y eso, eso sin contar que no sea mujer.

La mano de Buda

La mano de Buda

La mano de Buda no solo protege a quien la acaricia, sino que también ahorca a quien la atormenta. Quien osa echarle la culpa al universo de sus malos pasos, convoca su propia soledad. Quien espera que todo le sea dado en el momento de su desgracia es porque desconfió de las advertencias dadas. Así, pues, quien estrecha la mano de Buda en busca de consuelo solo encuentra lo que reverbera en su alma.

Bitacora del revolucionista

Bitacora del revolucionista

Mi acto más revolucionario en estos días ha sido sacar tiempo en la oficina para leer algo. Tal vez a los demás les parezca simple este hecho, pero a menudo uno se deja enfrascar tanto en la realidad que nunca saca tiempo para la ficción... y precisamente, esos espacios son los que lo mantienen vivo a uno... revolucionar es aprender a cambiar el instante impuesto por el deseado. ¿Qué acto revolucionario ha realizado en estos días?

Mirada (LI)


Cuatrocientas lineas borradas, tratando de escribir un poema de amor. Es como si los susurros no llegaran a su destino.

Corriente

Corriente

Acabo de romper un vaso, un amigo que dice que está decepcionado, la mujer que me gusta estuvo fracturada, a una amiga una profesora la estafó, a otra la echaron de la casa anteayer, no puedo escribir poesía sin sentir que mis dedos están rotos, algún escritor debe estar riéndose de este capítulo, yo lo acompañaría, pero prefiero limpiar los vidrios en la habitación para no preocuparme cuando termine de reír y se ponga de nuevo a escribir.

Superheroe

Superheroe

Mi héroe favorito es El Coco, ¿Quién es capaz de sobrevivir a un grito infantil? ¿Quién es capaz de aterrar lo que ya aterra?