Crítica


Últimamente hay una necesidad de las personas por decir que el pensamiento de los demás es "estúpido", cómo si con ello validaran su posición y se hicieran más creíbles todavía. Lo triste es cuando se meten con temas que son muy complejos para opinar como la política y la religión. Pareciera que realmente nos falta amor al otro y amor a nosotros mismos para poder callarnos cuando es necesario.