Verdad

Verdad

Bien dicen que todo es mentira: el impulso de pensar que podemos criarnos a nosotros mismos, el aliento que mueve la barca con la cual se ha de destrozar nuestros huesos, la idea del paraíso con la cual Dios nos ató al pecado. Desde allí todo se vuelve no tácito, deforme, tendente a la entropía. Y hasta el lobo más feroz se queda sin dientes, y la mujer más apetitosa se queda sin tetas, y hasta el más sabio se desespera.