De el Amor (I)


Nos han hecho creer que el amor es algo perteneciente solo a nuestras ideas. Los heterosexuales (si es que existen) mencionan que el amor entre dos personas del mismo sexo no se puede dar. La mujer que parió a una criatura, piensa que nadie puede amar a ese ser más que solamente ella. Muchos critican que una persona diga un "te amo" al inicio de una relación, seguramente porque ellos no lo han hecho. Los religiosos aman a su propio ser invisible, creado a su imagen y semejanza, más que a su prójimo (amor por convicción). Los Defensores de los animales aman a los peces en una pecera más que al mendigo que limosnea en la calle (argumentan que la naturaleza no puede defenderse del hombre y que todos los humanos somos malvados, mientras ven una noticia de un tsunami). Los niños aman a su maestra y le llevan manzanas, aunque es mal visto que las maestras amen a los niños. Se ama más a un equipo que a una vida. Inclusive, se ama más a una cerveza que a una familia. Y así, los ejemplos pueden continuar, amando solo a lo que consideramos que se debe amar y opinando de lo que NO queremos amar. Tenga en cuenta que el amor salva, cura, deja al ser humano expuesto frente al otro. El amor embota y co/rompe los sentidos, atraganta la garganta, vanagloria, sobrevalora, he inclusive vuelve a salvar.

Ahora, para el siguiente ejercicio le propongo que deje su mentalidad limitada y entienda que todo ser humano puede amar sin importar la forma, razón, condición y que el amor se debe dar de una forma sencilla, sin peros y trabas, amando y DEJANDO AMAR a quienes deseen: Acérquese a la primera persona que esté en su ambiente familiar, educativo, laboral, profesional, callejero... ahora, abrácelo.