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Teratologia para el projimo


Teratología para el prójimo

I
Somos salmones, solo que tú saltas la corriente y yo estoy acompañado de aceite de oliva.


II
Ando buscando escorpiones en cada taza de café. Todavía no me olvido de tu sabor amargo en la madrugada...


III
Ella se encuentra en estado de larva, él en estado de mariposa. Sueña con ser libélula y se tatuó unas alas de insecto en la espalda.


IIII
Y pensar que me iba a convertir en pájaro, cuando mutar a piedra exige más dedicación. Y pensar que iba a quedarme en silencio cuando resonar hace que se conmocione el universo.

Composicion Teratologica

Composición Teratológica


I
Deseo ser pez viejo que pasa el riachuelo sin dificultad, de los que tiran las cañas de pescar y se sueltan de anzuelos con facilidad. Quiero ser un pez viejo que vive en el mar y que espera la luz de la luna para flotar y volar, tal vez un calecanto lejos de la pecera con toda la sabiduría africana y que todavía hace funcionar su cuerpo, teniendo como meta la libertad, esperando sentirse otra vez un número par.


II
La noche llama al pez espada. Surca el mar la tierra e inunda la poca consciencia de primavera. A veces quisiera ser pez globo, otras veces quisiera ser pez gato/león, pero vuelvo con los ojos en cada costado a contemplar que antes de ser pez, soy agua pura.


III
"Luchar más fuerte no significa ser el mejor." dijo la Mantis religiosa antes de arrancarme la cabeza mientras movía mi pene en su vientre.


IIII
Antes me creía la serpiente, ahora sé que ella habita en mí. Recorre mis ríos y pasea entre mis estados de ser


V
En mis sueños, hay iniciaciones de varios espíritus. Se congrega el cuervo joven, el zorro niño, la Mantis Religiosa vieja. Cada uno se me acerca y me da una prueba a desarrollar en la vida. Acá es donde me despierto y sus voces retumban en mi cerebro. Y me asusto al escuchar lo que todos quieren de mí: desean mi muerte o mi iniciación.


VI
Algunos somos presas de serpientes. Algunos nos movemos por nuestra entrepierna...

Peces

Peces

Ay Campeón, las mujeres peces son un rollo, manipuladoras y mágicas, dionisiacas por naturaleza. Pero bueno, los hombres peces somos igual: estamos a mano. Lo único bueno de meterse con una mujer así es que lo que se vive es intenso; tanto que parece real... hasta que vuelve el ciclo a renacer y empieza el juego de nuevo.

Mar

Mar

I

El mar, me mira, me llama, me desea. Yo como pez quiero ir a navegar, yo como humano sé que moriré tan pronto lo toque. No quiero despegarme de él, de su movimiento, de su furia.

II

Me gusta nadar, preferiblemente lo hago entre alcohol y anfetaminas. Y cuando nado todas las ilusiones del amor se convierten vida/muerte. Cuando se roza el borde del angustioso mar se alcanzan los instantes de la felicidad.

III

A veces veo a los hombres alados y supongo que prefieren el aire al agua, pero yo me quedo con el mar, ¿cómo se puede saber que la realidad es hermosa si no se navega en ella?. Así es que voy nadando en ella, en sus estados, y me desboco en todo lo que pueda. Para mí es mejor aprender a ser un hombre-tiburón que un triste colibrí.

Oceano

Océano

Papa Tiburón me lo dijo alguna vez: el camino está infestado de sirenas que todavía cantan, a pesar del tiempo, para desviar a los marineros y las algas se juntan para envenenar a los que nadan desnudos. Por eso fluir es todo un arte, volver un sueño liquido tiene sus precios, pero también conlleva bendiciones para la mayoría de los peces. 
A veces me entretengo con otros animales, pero de cada uno he aprendido sus cualidades, aunque duelan sus defectos.

Pasos para enamorar a una Mantis Religiosa




Pasos para enamorar a una Mantis Religiosa


Besar sus tatuajes, sus mejillas.
Acercarme a sus brazos y sujetarlos con las cuerdas.
Besar sus lágrimas.
Pasar las manos por su cuerpo, por sus piernas, por sus senos, por su vientre.
Erotizar su piel.
Acariciar su sexo con deseo, con suavidad.
Buscar el punto rosa, masturbarlo de diferentes maneras, no rudas.
Llevar la otra mano a su cuello.
Apretar poco a poco buscando el doble placer de ella.
Hacer que el estallar sea sublime, inmisericorde, violento.
Soltar su cuello.
Besar tiernamente a la amada.
Desatar.
Lamer nuevamente sus lágrimas.
Abrazarla.




Bosque

Bosque

Mis padres me hicieron al calor de las cigarras en el bosque, es por esa razón que aunque vivo en la ciudad, huelo a naturaleza, soy fecundado por animales y me baño con su saliva. En mi bosque imaginario he encontrado varios animales que me aman, que me odian, que me miman y me acobijan.

He recibido los ojos de la Mantis Religiosa, diosa del canibalismo erótico. Me comí mi parte masculina; dejé de ser un ente andrógino. Del Oso recibí sus garras: estoy sanando mi entrepierna.

Escorpion

Escorpión

La vida me ha premiado al ver al escorpión en sus diferentes facetas. He contemplado la niña-escorpión en su caparazón, culpándose del dolor y juzgándose por sus pequeños actos de crueldad, sopesando si es mejor no tener sentimientos, no regodeándose de su sexo no virginal.

Tiempo después, en mis múltiples viajes carnívoros  conocí a la chica-escorpión a quien mi cabeza le atribuyo el seudónimo de Chica-Arcoíris. Tan hermosa floreciente como un Enero en primavera, delicada y soberbia, creyente de sí misma y a la vez insegura del universo. Ella me cautivó y me fascinó, pero la magia acabo y ella se alejó mientras yo sostenía palabras que continuo guardando, esperando que no florezcan para otra persona hasta que venga el cruel futuro.

Finalmente, luego de recorrer la sonrisa extraviada del misantropismo, conocí a la Mujer-Escorpión. Cual faraona encumbrada en su trono magno estaba rodeada de súbditos que le alaban sin tregua. Esa mujer me permitió conocer la ira mezclada con la frialdad, el rencor del mal enamoramiento a pesar del tiempo. Sin embargo pese a la máscara que muestra de ira y su personalidad herida, pude contemplar también su lado tierno, su cara sonriente y su intranquilidad femenina. Pude comprender el daño y abrazarla sin miedo a su aguijón, pues a pesar de ser solo un pez sé que cada uno posee momentos de paz y de guerra, pero la esencia es algo que permanece.

Veo a las tres en mi memoria, y simplemente me muevo en el arroyo, esperando con paciencia lo que depare la vida.