De las transacciones normales de la vida


En algún momento de la vida nos vendemos por algo que consideremos importante. Un carro, una casa, un sueño, una mirada, un orgasmo, una idea. A veces, inclusive, por la simple necesidad de venderse... hasta darse cuenta que no se puede recuperar el orgullo de haberse vendido.

Los pocos que realmente pueden afirmar que no se han vendido, posiblemente lo hayan hecho y no se han dado cuenta, o se niegan a aceptar el cómo funciona la sociedad. 

Escapar de la sociedad tiene un precio, ya sea físico como aguantar necesidades, someterse a no tener un lugar fijo; social como no tratar con las personas o inclusive ser repudiado por ellas mismas; inclusive hasta mentales como las crisis, el endurecimiento para poder sobrevivir y el manicomio.

Ahora, si se acepta el juego de pertenecer a una sociedad, ¿por qué no aprender a ser un buen comerciante?

Momento de Memoria: Derecho a la fiesta

Momento de Memoria: Derecho a la fiesta

En algunos lugares de Colombia, la magia no se ha perdido. La muerte entra avisando con su gran tambor:


toc, Toc, TOc, TOC

TUC TUC TUC TUC TUC TUC TUC TRACK


Los golpes de los cráneos suenan y las masacres ocurren una y otra vez...

Diastole

Diastole

Nena, no me retes a tocar.
de nuevo, este blues tan rojo,
que no soportarías el miedo
de saber que los muertos podemos bailar.

Aléjate y en la punta de tu lengua viperina
escribe nuevos versos llenos de morfina.

Desangra la mentira
que alguna vez nos vendimos.
Sé que si te acercas
Nos revolcaremos en miedos,
seremos ausentes del cielo,
volveremos a ceñirnos en lamentos
y al final, nos odiaremos entre infiernos.